viernes, 29 de abril de 2016

AMANECERES/ATARDECERES EN LOS AÑOS 60 EN LA EST. SAENZ, EN POMPEYA.-

                   La toma desde las vìas  y ascendentes  que conducen hacia las estaciones Soldati y Lugano; al frente se ve la estaciòn Dr. Antonio Sàenz, en el barrio de Pompeya.-  Al fondo la curva que conduce a la estacion Buenos Aires en Barracas, del FC Belgrano Sur, con màquinas Diesel.-
              El paso a nivel es el de la avenida Sàenz, las luces encendidas y el recuerdo del sol apareciendo (suelen no cambiar estas cosas...)desde Barracas; el decorado celeste y confuso en claroscuros de nubes de incierta cromaticidad cual paleta desordenada e impredecible.-
               El espectàculo son esos colores que matiza el amanecer y el recuerdo de haberlo vivido màs de una vez  habiendo entrado al secundario en el Instituto Pompeya, bien temprano y en invierno cuando el amanecer se retrasa.-
       Y otro panorama acude a mi mente,el del crepùsculo, cuando el sol parecìa recostarse sobre las vìas pero desde el lado opuesto; desde el oeste con dorados resplandores que le daban (tambien hoy) brillo a las vìas del Belgrano y nosotros ( estudiantes del Instituto Nueva Pompeya  que cursabamos nuestro primer año en horario vespertino, era en 1962 exactamente), montados al terraplèn volvìamos a casa recorriendo temerarios ,y victoriosos (nunca supe por què) e inconcientes  gambeteabamos entre las vìas a trenes de ida y vuelta que partìan repletos a las 6 de la tarde desde Pompeya hacia "afuera" (en jerga ferroviaria).- Y viceversa venìan hacia "adentro" (inevitables las jergas).- Era el primer año del bachillerato, 12 ò 13 años de edad, y  lo cursabamos  de tarde, a partir de segundo año, en 1963, pasamos a la mañana hasta quinto año.-   Era con Tonino, el tano Tonino, ademàs vecino del barrio, e ibamos juntos jugàndonos la vida  inconcientes y por nada, volviendo a casa a travès de las vìas, subièndonos al furgòn de cola de cargueros que lentamente venìan de Barracas y evitaban el terraplèn acudiendo a Soldati a nivel, por unas vìas alternativas que partìan de Pompeya y cruzaban Centenera, luego Perito Moreno, pasando antes por los galpones de la gigantesca fàbrica de envases Centenera y la de  pinturas Alba, todos lugares imposibles de relevar hoy por el paso del tiempo y los consabidos cambios.- En Centenera nos arrojabamos del tren desde el furgòn de cola (donde siempre iba un guarda o algo asi que nunca atinaron mas que a mirarnos mientras subìamos y luego bajàbamos )de largos convoyes cargueros.- Y seguiamos por Centenera hasta casa.-
    Esas incursiones por los galpones ferroviarios y las vìas en terraplèn volviendo a casa ,se matizaban con una importante ingesta de caramelos de eucaliptus; comprados en manojos generosos cada tarde al salir del colegio en el kiosco de Esquiù y Tilcara, solventados con el ahorro del viaje en el 402 (luego 42), mas algunas monedas sobrantes; ademàs, los envoltorios  de cada caramelo aparecìan puntualmente cada dìa como una huella ratificadora del camino entre las matas del terraplèn y entre los durmientes.-
Habia algo extra en ese diario periplo por las vìas del Belgrano: viajaban de regreso a sus casas algunos compañeros del curso: Orlandi que vivìa en Tapiales, y otros que no recuerdo sus nombres y que gritaban desaforados y respondiamos igual al divisarnos mutuamente, nosotros en las vìas, ellos en abigarrado pasaje de vuelta a casa.- Luego estos muchachos no siguieron la mayorìa  de ellos que venìan de La Matanza diariamente y en tren.-
     El brillo en las vìas de trocha francesa del Belgrano; la calma amenazada con el  fragor de las horas que volcaràn miles de mastodontes  de cargas varias, colectivos repletos y autos, y gritos y apuros diversos en el barrio manziano por  antonomasia.- El barrio del bardo que le cantò como nadie a Pompeya con el mejor curriculum ( a pesar de los nativistas) en muchos casos: no haber nacido en el barrio (era santiagueño) ,y vivir en otro barrio ( en la avenida Garay casi la cortada Danel, en Boedo).- Aunque fue pupilo en el colegio Luppi durante breves años, dejò en algunos tangos la impresiòn màs acabada de un barrio casi rural entonces, arquetìpica  orilla arrabalera ( "barro y pampa" sintetizaba el hombre) que todavìa cantamos y conmueve con hondura y  simpleza conmovedoras.-mc

lunes, 25 de abril de 2016

CALLE CORRIENTES, UNA A-VENIDA AL TIEMPO TRANSCURRIDO.-

                   La avenida màs famosa (igual es tema generacional  y de opiniòn lo de "màs") de Buenos Aires incongruentemente se la denomina "calle", es avenida aunque fue calle y tiene la lozanìa intacta (o pareciera...) ante la  actual retirada de los vecinos de las calles y el refugio en los shopping, ferias y  sustitutos, que han pacientemente crecido como aglutinantes  de las horas de ocio de los porteños.- Las causas son archisabidas y ocioso referirse a ella cuando es otro el objetivo.-
      La calle Corrientes, avenida cèntrica con nombre de una provincia del paìs, una provincia con fuerte personalidad, con mùsica propia y hasta un idioma precolombino que convive con el oficial de èsta naciòn poscolombina.- Calle Corrientes, seguramente la arteria mas mencionada en tangos y literatura afìn.- 
       El calificativo famosa/o para un barrio, calle o  avenida es restringido a un momento determinado; se ponen de moda barrios, calles, paseos, etc., aunque en el caso de Corrientes  su lozanìa es indiscutible, o casi.-
              Ademàs cada generaciòn tuvo su diàlogo con la ciudad y sus ìconos, sus modas, tendencias, artistas y fenòmenos.- Corrientes , la calle Corrientes, atraviesa generaciones, èpicas, modas, clases sociales, "revoluciones" y "contrarrevoluciones" de añejosy  remozados pelajes.-
      Provincianos y porteños la  rechazaron/adoptaron (a la calle Corrientes) a regañadientes a veces y ciclicamente; vamos afinando la mirada y la imagen nos remite a un momento, una època, un mundo y ciudad, generaciòn y clase social.-
       La imagen muestra la calle en su altura entre Suipacha y Esmeralda, claramente; otro indicador si no ùnico si paradigma de èste lugar: vecinos de la ciudad y del conurbano, muchos y mas que de cualquier otro sitio ciudadano suelen reconocer de inmediato el lugar y la altura; ayuda claro el  lungo de  fondo, pero sobre la mano hacia el Bajo  (no siempre fue asì la mano), el Gran Rex cine y enfrente, tapado, imaginamos al Opera; mas hacia adelante en la imagen sobre la derecha siempre, un letrero con la frase Palacio, mas enmarañado se completa la frase con "de la pizza", otro faro porteño de muzzarella en la city de las pizzas, enfrenten (tapado por el bus Leyland), entonces como hoy està Las Cuartetas, otro templo del "buon mangiare"; la garita policial es en el cruce de Suipacha, los taxis Di Tella predominando, hablan de los años 60; los Falcon, algùn fiat 1500, y  los Leyland en èste caso el 26, el enorme y entrañable 26 (seguimos afinando la mirada), de Parque Chacabuco, mi barrio, parte de Centenera y Castañares y tiene en el bar El Atlàntico (fenecido ya) su cuartel general de planillas, boletos, monedas y colectiveros "reponiendo paciencia" que luego desgranan generosos en cada viaje, atravesando Caballito, Almagro, Abasto, Once, y microcentro hasta Retiro; "fin de la secciòn, señores pasajeros..."
       Dos Leyland con sus guardas, sus piolitas para anunciar que "bajamos en la pròxima", el guarda con su boletera pequeña balanceàndose en medio del ajetreo del mastodonte que atraviesa barrios en lenta peregrinaje hasta el destino diario.- 
              La foto es claramente de los años 60, otra ciudad en otro paìs  que nunca sospecho los tiempos que vendrìan, como hoy nos cuesta  entender el presente por lo que menos nos ocupariamos de descifrar los avatares venideros.-
       Calle Corrientes, infinita senda inimaginable cuando Garay apuntò al cielo y creo èste villorio con arrestos de gran urbe luego.- La ùnica con tantos buenos y cèlebres tangos (siempre la calle Corrientes) ,  la ùnica con una fauna tan propia y particular evocada en un programa (algo mas que un programa, con pelìcula propia y puesta teatral) que no podìa llamarse de otra manera que "Calle Corrientes", de RG (Roberto Gil) y actuando un ramillete de actores y actrices de ascendrada estirpe porteña.- 
     La calle que del puerto (todo llegò y partiò desde allì en èsta ciudad, pareciera) se remonta oronda entre recodos y barrios ùnicos hasta el descanso final en la Chacarita.-
        Cada generaciòn tuvo su romance y razòn de vivir con èsta calle.- Los 60 fueron de bohemia estudiantil y rebelde planteo existencial.- Fueron del Bar Ramos y La Paz,del San Martin y el Lorraine, de El Ciervo y La Ôpera en el cruce con Callao; de las librerìas y disquerìas aùn trasigando; De "El Nacional" y los teatros que aùn iluminan las noches de semana con brillos inigualables; del Paulista y La Giralda; De Las Cuartetas y Gûerrin; de Arturito y de infinidad de restaurante que movilizan nuestra ternura evocante al escuchar sus nombres.-
      Cada generaciòn tuvo su historia con la calle Corrientes, cada barrrio y sus muchachadas (las del siglo pasado, las de èste es todavìa muy làbil hablar); las historias se podrìan escribir a partir del medio de locomociòn, es decir, a partir del colectivo que acercaban al centro a los deslumbrados peregrinos de un culto hoy levemente enmascarado, el culto a la porteñidad, una total herejìa para los standares actuales de globalizaciones forzadas o no.- Para que se entienda y sin vueltas: mi colectivo era el 50, que salìa de enfrente al Piñero, hoy territorio sonàmbulesco llamado Bajo Flores.- Estaba el 6 de Soldati y Pompeya, en fin, el arco sur/norte fue y es amplio, cada cual encontrarà su inicio hacia la avenida.- 
     Ir al centro (vìa el 50, a la calle Corrientes, donde funcionaba el "mundo") era un paso importante en cualquier jovenzuelo del siglo XX y habilitaba, luego otras idas  y caminos en procura de esa carencia bàsica de la juventud, la experiencia.- En mi barrio se escuchaba "...pero si vos no pasaste la avenida La Plata todavia, no pasaste..".    (av. La Plata es una avenida que yendo al centro se atraviesa a travès de Cobo/Caseros, y significaba entonces como un lìmite entre lo cercano- yendo a pie, y lo alejado -necesidad de subir a un transporte de pasajeros,manera de recalcar en el destinatario su inexperiencia y distancia respecto al dicente, en fin, cosas de chicos que ya no lo son.-
     Hablamos de entrada de objetivo (1) al desanimar algunos rodeos tentadores por transitar; era y fue "acicalar" (adornar o arreglar a persona o cosa) tendiente a revitalizar-lo a partir de èste mòdico aporte.-mc
                

domingo, 3 de abril de 2016

PAA¡¡¡¡¡ PERGAMINO AL MEJOR COMPAÑERO EN 1961 FIN DE LA PRIMARIA.-

                  Un viejo pergamino datado en 1961, el año que terminaba la primaria en el Colegio San Josè de Calasanz en el barrio de Caballito.-
         Segùn recuerdo es el "comprobante" de mejor compañero o algo asì; logro importante porquè discurre por afuera de la curricula; es decir, creo, no intervienen maestros ni curas como entonces en un colegio religioso como aquel, que me imagino, habrà perdido como casi todos la impronta fuertemente religiosa que ostentaba y que se criticaba tanto.-
No sè si hoy lo criticarìa igual, creo que no; pero es otro tema, mas grato y cordial es recordar èste pergamino que estuvo casi siempre a punto de ir parar al diablo.-
     De textura gruesa y esponjosa, es de los viejos elementos muy comunes entonces para reconocimientos y otras cuestiones ceremoniosas.-Es un orgullo, que tanto¡¡¡¡¡
   Reconozco algunas firmas: la maestra, la sra. de Trincavello, firme, hablaba poco, pero mantenìa todo muy controlado; señora grande, diriamos, con experiencia y no necesitaba gritar, manejaba el grupo muy bien...
     Los  "electores": Bavasso, D`Yorio, Manuel Arias, Hermida, Baldomir, Abraham, Audi, Candeloro, Botana, Cosentino, Alegre, Bonelli, Angelucci, Capelli, Bellezze, Chaumont, Almeida, Albanese, Bordigoni, Catela, Balboa,Alberto Alvarez,Costa, y quedan dos ilegibles sus firmas.-
     Un orgullo, que tanto¡¡¡¡los recuerdo a todos perfectamente; eramos muchos màs, no sè bien, habrìa otro candidato, es accesorio eso.- Lindo recuerdo de una primaria que se extendiò de 1955 a 1961 inclusive, los 7 años obligatorios de primaria, con mas de 1000 misas en el haber ya que despues de la primera comuniòn (12 de octubre 1956) ibamos de lunes a viernes a misa por la mañana, en colegio de doble escolaridad aunque externo, volviamos a mediodìa a comer a casa.- mc