jueves, 18 de junio de 2015

PASAJE SEAVER: ELOGIO DE LA RATA.-

    Pasaje Seaver, tan lejano como entrañable.- 
     Inexistente ya, se lo llevó la autopista 9 de julio allá por 1978/80.- Eran sólo 100 metros de Libertador a Posadas,paralelo a Cerrito y Carlos Pellegrini.-Hoy el trazado de la 9 de julio antes de cruzar Libertador contiene    el sitio donde se extendieron los 100 metros con adoquin,veredas angostas, farolas y una historia singular , propia y chiquita.- La estación Shell se aposentó un día donde estaba el pasaje, una manera actual de saber donde descansa el Seaver.-
     Como vemos en la imagen, era "sin salida", partía de Libertador, y chocaba la traza contra una escalera que conducía a la calle Posadas y a la plaza Tedín, tambien desaparecida, coincidentes con el clima de época de los años setentas.- La escalinata marcaba el desnivel existente entonces como hoy entre Posadas y Libertador (parte de la barranca rioplatense que comienza en parque Lezama y se extiende aguas arriba hacia el Paraná),de unos 4 metros que salvaban la escalera de estilo, como los frisos que vemos, con marcada semejanza, dicen los entendidos, con el ambiente tan caro a Buenos Aires  como es  Montmartre, aquel barrio parisino presente en numerosas letras de tangos.- Todo lo barrió la 9 de julio que viene de Constitución y se zambulle sobrenivel sobre Libertador con rumbo a la Illia hacia el norte.-
      Tenía el pasaje Seaver como frentista, un famoso local nocturno, llamado primitivamente Amok, rebautizado luego Can-Can, donde,agrega la información disponible, se convocaban, atrevido  para la época ,exponentes del mundo del travestismo en shows y festicholas diversas.-La zona no era hostil a estos experimentos novedosos para la época;cerca estaban Mau-Mau y otros recintos  similares, irreverentes y aún más; la barranca marcaba un límite, sobre Posadas y más alla Retiro -Barrio Norte, abruptamente el Bajo, describía un ambiente casi marginal.- Además era la parte trasera o de servicio de casas con cierto nivel de fastuosidad otrora y  que tenian frentes sobre Cerrito o sobre Carlos Pellegrini.-  Algunas eran cocheras o salidas alternativas de aquellas casas.-
    Tambien, dicen los comentaristas, lugar de atelliers de artistas plásticos, y hasta de ensayo y reunión de rockeros muy conocidos de los 60 y 70.- Dicen, en uno de sus solares se fundó y funcionaba el partido Laborista que apoyara a Perón muy tempranamente en 1945.-
       Era por 1964 ó 1965, o ambos años en que nos sirvió el pasaje y la plaza para ratearnos en el secundario.- No eramos muchos, recuerdo el colegio de Lenguas Vivas sobre  Pellegrini con sus ventanas abiertas y en clase, y algo como remordimiento se siente o sentí en cada rata que nos llevó por sitios como éste u otros nunca vistos antes.- Remordimientos por mi madre en mi caso, en casa trabajando y pensando uno estaría en clase,y evitaba el pensamiento que se presentaba como una traición , o casi..pero el impulso a esa edad es medio irrefrenable o difícil de someter.-No sé si será hoy de ésta manera, era otra sociedad, otra familia las de entonces.- Encima la palabra rata es fuerte, es como si uno mismo lo fuera, si uno fuera una rata; distinto a rabona, una palabrita casi edulcorada que suena  típica de la "alegre estudiantina"; las nuestras eran ratas...fuertes, con mucha culpa disimulada , con el cura (del INP) que sospechaba (sabia mas bien) al ver ausencias coincidentes entre amigos o compinches.-
     No es ésta una reivindicación de la rata, tampoco una condena, es una anécdota que remueve sentimientos y opiniones.- La mención misma tenía sus graduaciones: una rabona era mencionar una conducta hasta admisible de "alegres juvenilias";ratearse era algo indirecto y casi ajeno, nos rateabamos, era una rateada, como ajena y algo distante que les pasa a otros; pero "me hice la rata" , "nos hacemos la rata", tiene su carga diferencial.
   Y si,en el haber de aquel pasaje afrancesado, extraño, inolvidable, necesario, que adicionamos la carga  del recuerdo personal, de manera inescindible, fraterna y lejana, como señalabamos al inicio de éstas líneas.- Habló en plural  no sé bien por qué.- 
   Las ratas tenían, ahora caigo en la diferencia, dos momento opuestos al decidirla y llevarla a cabo, y otro muy dsitinto luego del hecho consumado.- Vertiginoso y audaz primero, culposo y decepcionante al regresar a casa y  cargar con esa incómoda espina ya inevitable.-
   La rata o rabona no sé si será evitable, necesaria, tradición, método de conocimiento, o todas estas cosas a la vez.- La rata en tanto anécdota  se adhiere al pasaje Seaver,único, inolvidable, inmortal, como aquella misma
experiencia que sirvió para actualizar recuerdos.-mc

    
      

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