viernes, 29 de mayo de 2015

CAPERUCITA, EL PASAJE ESCONDIDO DE PARQUE CHACABUCO.-

           Pasaje Caperucita en Parque Chacabuco, entre la calles Centenera y Picheuta, ambas al 1600, y paralelo a Saraza hacia el sur, y a Balbastro hacia el norte.-
     Callecita angosta de cien metros, instaurado su nombre por ordenanza 1424 del 30 de diciembre de 1925 de la MCBA.-
        La de Caperucita roja es una leyenda popular urbana y rural del medioevo.- Transmitida por tradición oral, encontrará en Charles Perrault su versión escrita.- Le sucederán varias en alemán y otros idiomas a lo largo de los años.-
     Refiere de una niña que vive con su abuela,  que toma contacto en un bosque con un lobo, y recrea el riesgo de relacionarse con extraños, un problema siempre presente en la historia de la humanidad y que adquiere en Caperucita la fuerza de un mito sin tiempo ni geografía precisos.-
    Buenos  Aires es de las pocas ciudades que tiene, o tuvo mas bien, un monumento de Caperucita Roja; se emplazaba en el parque Tres de Febrero desde 1972, habiendo estado en otros sitios públicos con anterioridad.-Es obra del francés Jean Carlus (1852-1930), y el vandalismo tan propio de algunos priva desde hace tiempo del monumento para goze de los porteños.- Se halla en reparaciones (dicen..), aunque sin precisión del lugar, perdiendose el dato (y la estatua) en el farrago de  la burocracia municipal...doble castigo, el vandalismo , y la burocracia que completó la obra decretando la  desaparición  de una obra tan particular.-
     Caperucita, el pasaje Caperucita, ya en tópico personal, fue y es una sorpresa anticipada cuando alguien que no es del barrio nos escucha mencionarlo; nos preparamos para el gesto que continuará a la mención y la sorpresa cuando luego ratificamos lo dicho: "si, el pasaje Caperucita..."
      En Caperucita habitan y habitaron vecinos tan especiales y tan comunes como los del resto del barrio.- No condicionó su nombre peculiar ni característica  distintiva..pero cuando les  preguntan el domicilio, me imagino los rostros al mencionar "Caperucita"....no fue mi caso, pero me hubiera gustado vivir en él.-
      Hubo si un vecino llamado Gerardo Fornicoia en la mano impar a mitad de cuadra y dueño de una bicicleteria  con su nombre y apellido que dió que hablar...era como un templo de las bicicletas y del ciclismo en tanto deporte de competención.-   Deporte donde la tecnología es muy importante, pero nunca desbanca al esfuerzo de pedalear que es el principio y fin del ciclismo...es irremplazable y la gran verdad el tener que pedalear si o si..nada lo reemplaza, la tecnología mejora el rendimiento , pero si no pedaleas, la bicicleta no se mueve.- Don Gerardo en épocas fáciles de imaginar debió extender su comercio y pasó a vender otros artículos alejados del rubro...hasta garrafas vendía Gerardo.-
      Además, fue un férreo ciclista de fin de semana.-Habitué de las bicicleteadas a Ezeiza vía autopista, integrando  los pelotones que pintaban las mañanas domingueras con cromática variedad.- Ya bien veterano, era su misa dominical, como la de tantos otros muchachos entrados en años que peregrinaban cada doménica via Riccheri  hacia el aeropuerto.- Luisito, mi hermano, fue un feligrés más entre decenas que llenaban el camino y se solazaban luego en los alrededores del aeropuerto luciendo orgullosos sus fierros y sus pilchas multicolores.-Otros los han reemplazado y llenan aún hoy ese camino de ilusión que conserva el espíritu de "niño con bicicleta nueva" que animó la infancia de millones de niños, de eternos niños que van y vienen pedaleando con fuerza y dolor, entrenando, acelerando,  en una interminable bicicleteada sin final ni destino.-
   Hubo otro vecino conocido en el pasaje.- En la esquina de Caperucita y Centenera funcionó el local comercial del corredor de tc Nito Lizevich.- Un negocio dedicado a la venta de insumos y repuestos para automotores.- Nito falleció tragicamente a bordo de su automóvil en plena carrera, costandole la vida a su acompañante aquel luctuoso día; era el famoso boxeador Victor Galíndez que habia decidido dedicarse al automovilismo y encontraría la muerte en un suceso que conmocionó al ambiente deportivo argentino.-
   Todo vino a cuenta del pasaje Caperucita.- Allí está , allí sigue, con cuatro esquinas y una sola conservando su raído indicador de nombre y altura, resistiendo al vándalo anónimo y renovado  que hostiga sin tregua en toda la ciudad.- En una época era una chapa metálica, enlozada en azul y blanco con el nombre de la arteria y un escudito de la ciudad.- Alguien lo tendrá de recuerdo personal en su casa sin la satisfacción de verlo singular y soberano en lo altos del muro, contemplado con sorpresa y satisfacción por todos.-mc
PD; nota realizada el 29 de mayo, al terminarla y subirla al blog  me entero que hoy 29/mayo es el día del bicicletero.....mejor no podrían caer estas líneas en homenaje  a  don Gerardo del pasaje Caperucita, el bicicletero del barrio.-mc

1 comentario: